Estaréis de acuerdo conmigo en que los primeros dos años de la vida de un niño o de una niña son fascinantes. En ese tiempo el desarrollo físico es espectacular, pero no se queda atrás el desarrollo psicomotor y de todas las habilidades.

Evaluar cómo se produce el desarrollo psicomotor es uno de los objetivos del control pediátrico. Además de comprobar que el bebé va aumentando su talla y su peso, que no detectamos ningún defecto congénito ni ninguna enfermedad, los pediatras vamos evaluando en las consultas, cómo va adquiriendo las competencias que son adecuadas a cada edad.
Las habilidades psicomotoras que se evalúan podríamos clasificarlas en las siguientes áreas:
El desarrollo motor, entendiendo tanto la postura y la posibilidad de cambiar de posición, como la psicomotricidad fina, es decir la manipulación, lo que uno acaba pudiendo hacer con sus manos, y que suele reflejar cada vez más la intencionalidad.
- El desarrollo sensorial, de los sentidos, principalmente de la vista y del oído. Fundamentales para todo lo demás.
- El desarrollo de la socialización y de la afectividad. Los humanos somos animales sociales y vamos desarrollando la capacidad de interaccionar con nuestros iguales.
- El desarrollo del lenguaje y cognitivo. El lenguaje es una de las características que nos definen como humanos. Las habilidades cognitivas, de la lógica, las matemáticas, van creciendo a la vez que crece nuestro cuerpo.
En cada una de estas áreas, los profesionales definimos unos “ítems”, es decir unos parámetros que los niños deben cumplir más o menos a una edad. En base a lo que observamos y a lo que nos explican las familias podemos saber si ese niño ha adquirido o no el ítem.

Por otro lado, hay algunos pasos que algunos niños se saltarán. Ocurre por ejemplo con el gateo. Muchos niños no gatearán, pasando directamente a caminar sin ayuda.
La etapa de 0 a 2 años es muy sensorial. La psicología cognitiva de Piaget llamó a esta etapa sensorio-motora. El desarrollo y crecimiento cerebral es extraordinario, así como la plasticidad y la posibilidad de irse adaptando al exterior.
Amalia Arce
Médico pediatra
El desarrollo motor, entendiendo tanto la postura y la posibilidad de cambiar de posición, como la psicomotricidad fina, es decir la manipulación, lo que uno acaba pudiendo hacer con sus manos, y que suele reflejar cada vez más la intencionalidad.


