
Una vez contamos con las protecciones necesarias, léase pantalón y chaqueta impermeables y aislantes así como las botas de montaña, el resto es sólo pasarlo genial con algunos (o todos) los juegos que os proponemos a continuación.
Hacer el clásico muñeco de nieve y customizarlo para hacernos las fotos de rigor. Parece fácil pero ¡es agotador! Pensad antes en lo que vais a necesitar para que os quede auténtico: gorro divertido con la bufanda a juego, ojos, nariz, boca, los botones y unos brazos que pueden ser unas ramas secas bien escogidas que en su extremo parezca que tengan parezcan manitas.
Y… ¿Quién puede resistirse a una auténtica batalla de bolas de nieve? Ya sabemos que es lo típico pero, es divertidísimo y los peques lo van a recordar con gran cariño.
El ángel, otro clásico de las películas, pero… ¿os quedaréis con las ganas de hacerlo? ¿Y seguir las huellas de los animales? Ver a los niños en la nieve siguiendo las marcas de las patitas y pasarlo en grande aproximándose a su refugio no tiene precio.

Visto desde el punto de vista del desarrollo infantil, salir a la nieve es otra maravillosa manera de potenciar la motricidad, el equilibrio, la lateralidad, perfeccionar la puntería y pasar felices momentos que fortalecerán los vínculos familiares.




