El juego es la actividad natural de los niños. Tiene una dimensión intermedia entre la ficción y la realidad, lo que permite explorar diferentes situaciones, personajes… de forma agradable y distendida. Además, el niño mientras juega suele conectarse emocionalmente con el juego durante todo el tiempo que dura el mismo y no se centra solamente en el resultado. Por tanto los juegos son una herramienta útil para introducir cambios con potencial terapéutico.

El juego adquiere poder terapéutico a través de:
– La comunicación, porque permite expresar pensamientos y sentimientos a través de mecanismos verbales y no verbales; de palabras y gestos.
– La regulación emocional, se liberan afectos y se elaboran. El niño puede expresar sus afectos sin tener que afrontar las consecuencias reales de hacerlo y a la vez puede encontrar formas de resolución personal y social aceptables para futuras situaciones.
– Las relaciones interpersonales, que permiten desarrollar habilidades sociales como la empatía, el compromiso, la confianza…
– Ser un facilitador para desarrollar el autocontrol. Cualquier juego implica atención, respeto de reglas, control de impulsos,…
– El aprendizaje en la resolución de problemas i de comportamientos alternativos. En algunos juegos es necesario la elaboración de tácticas, aprender a afrontar los errores y fracasos, colocarse en el lugar del otro….

Los juegos para desarrollar la capacidad de permanecer concentrados en la actividad, podrían ser: rompecabezas, puzzles, mecanos, colorear, ejercicios de punteado y calcado, pasta para moldear, localizar errores, laberintos, sopa de letras, clasificar objetos según criterio, “veo-veo”, cadenas de palabras, etc.
Los juegos para desarrollar la capacidad de expresar adecuadamente cualquier emoción dirigida hacia otra persona (asertividad), serian: marionetas, máscaras, juegos de roles, etc.
Los juegos para aumentar el autocontrol, podrían ser desde hacer rebotar una pelota en una marca de un tablero, pasando por los palitos chinos y laberintos hasta todos aquellos juegos de estrategia que necesitan que el niño “pare y piense “ (juegos de mesa y ordenador), etc.,
Juegos para practicar la relajación, serían ejercicios de relajación muscular progresiva, de respiración y de autoinstrucción.

Y será a través de las pautas para su presentación y ejecución que les daremos ese sentido. Los juegos deben adecuarse a la edad y necesidad del niño. Su dificultad debe ser creciente y no superar los 20-30 minutos. Es importante que tenga un sistema de refuerzo propio o sinó lo incentivaremos. Las reglas deben ser claras (si es necesario las presentaremos de forma visual y se las haremos repetir para asegurarnos que las ha entendido). También se pueden plantear retos. Les daremos un tiempo extra para participar si así lo requieren. En los juegos simbólicos y de estrategia los ayudaremos a organizarse.
Durante todo el juego los padres tienen que ser un modelo de cual es la forma más adecuada de comportarse y siempre debe realizarse en un ambiente lúdico y divertido.
Resumiendo, jugar es instructivo en casi todas las áreas deficitarias de un niño con TDAH.
Mercè Palli Gallart
Psicòloga col. 8813



