Los niños diagnosticados con TEA (trastorno de espectro autista), tienen diferentes rasgos que los caracterizan, uno de ellos es que suelen presentar un interés obsesivo por actividades concretas o repetitivas, además de la necesidad de mantener rutinas en su día a día, lo cual no es más que su manera de expresar el miedo a todo aquello que implique un cambio.

No es una tarea sencilla ya que puede ser cansado el explicar y repetir constantemente la misma información. Con certeza algunos niños al recibir los nuevos horarios suelen expresar su desacuerdo y los padres recibirán un no por respuesta e incluso una rabieta, a lo que con mucha calma y un tono suave de voz se le debe indicar que se hará más adelante, generando un estado de tranquilidad y confort al llevar la actividad a un terreno conocido para él o ella.
Algo que puede ayudar a los padres a facilitar la tarea, son los apoyos visuales, esto es, un horario visual, pues los llevan paso a paso, ayudándoles a entender diferentes situaciones, que una vez trabajados pueden ser personalizados, permitiendo un sistema de comunicación receptiva muy importante. Ofreciendo además ejemplos prácticos de cómo integrar las rutinas diarias del pequeño.
Características a tomar en cuenta:
a) Fomentar el uso del mismo en el hogar y en su ámbito escolar.
b) Introducir cambios en el mismo poco a poco, con lo que aprende a ser más flexible.
c) Una secuencia diferente de actividades debe convertirse en algo novedoso y divertido.
d) Este horario debe ser visible en todo momento y en un lugar fijo.
e) Se recomienda un horario portátil a manera de tarjetas o agenda que pueda llevar consigo en caso de que quiera repasar sus actividades, esto lo tranquilizará.
f) Estos deben ser elegidos siguiendo los intereses del niño, en este caso no es importante guiarse por la edad recomendada en la caja, sino que dichas imágenes realmente atraigan su atención.

Una vez que dichos horarios sean reconocidos por el niño, pueden utilizarse solo como juguete o bien ser creativos y con un poco de velcro y una pizarra o base firme crear un programa diario general y complementarse con fotografías hechas por los padres, educadores o por el pequeño que ayuden a completar su agenda, como visitas al pediatra, al dentista, a casa de familiares, extraescolares, etcétera; De esta manera durante la semana el pequeño vera las imágenes y lo prepara para cuando llegue el momento de una manera divertida e independiente en el que él podrá buscar las respuestas a sus actividades del día a día.
Estos recursos fomentan la comunicación, la independencia y el compromiso a través de imágenes y símbolos para su uso en el hogar y en las escuelas.
Recuerda: La imaginación en el juego es nuestro mejor amigo.
Ana Juárez.
Psicóloga



