Hay un periodo en la vida de los niños en la que es muy común que tengan terrores nocturnos y pesadillas, por lo que lo empiezan a tener miedo a dormir solos.

Un recurso que antaño se utilizaba mucho para conseguir que los niños obedecieran era amenazarles con que vendría el hombre del saco. Sobra decir que nunca hay que usar este tipo de estrategias y asegurarnos además de que nadie a su alrededor, como hermanos mayores, etc. lo hagan. Ellos ya tienen la suficiente imaginación como para crear sus propios monstruos por sí mismos sin que nadie les tenga que ayudar.
Sea cual sea el motivo, llega la noche y tienen miedo ¿Qué podemos hacer?
En primer lugar, no hablarles de ese tema, ni de cómo vencer o superar al monstruo en cuestión justo antes de ir a la cama, ese no es el momento. Háblale de cosas que le gusten mucho, haz que se vaya a dormir pensando en algo muy agradable que le aleje lo máximo posible de sus miedos. Quizás de lo bien que lo pasasteis aquel día haciendo aquello tan divertido, y que pronto lo haréis de nuevo, o háblale de sus primos, amigos, etc., de aquella travesura con la que os reísteis tanto… da igual, recordar cosas agradables les hará sentir a gusto y reconfortados.

Una luz nocturna para niños que ilumine levemente el dormitorio hará que al despertarse, reconozcan sus cosas o el lugar y se sientan seguros.
Las luces quitamiedos están diseñadas justamente para niños y por eso son muy seguras. No queman, tienen formas redondeadas, son muy tenues para facilitar el sueño y suelen ser de formas graciosas o tener un dibujo de algún animalito para que los pequeños se sientan más tranquilos.

Durante el día, fíjate qué dibujos mira o intenta que te explique qué cosas le han pasado en el colegio. Si ha tenido una pesadilla y puede contártela, lo más seguro es que identifiques inmediatamente qué es lo que le asusta y puedas trazar una estrategia para superar ese temor. Pongamos un ejemplo: un oso gigante, pues podemos buscar un cuento que hable de un oso bueno o inventar una historia acerca de un oso que era muy grande pero que no era nada peligroso, que tenía amigos y jugaba a cosas que a tu peque le encantan. Conocer al enemigo hace que le pierdas el miedo y lo superes.
De todos modos, si los miedos hacen acto de presencia y tienes que socorrer a tu hij@, no pasa nada. Hazle un ratito de compañía hasta que se tranquilice y luego regresa a tu cama. Esto sólo es algo pasajero.



