Los niños son curiosos por naturaleza, preguntan, indagan e intentan descubrir todo cuanto está a su alrededor. Por eso, lo que mejor se les da es jugar, y es que jugar no es más que aprender de una manera divertida.
Jugando los niños entienden mejor su entorno, aprenden cómo funcionan los objetos, a reconocer los distintos materiales, sus propiedades y su naturaleza. Observan, manipulan, experimentan y aprenden.

Siendo ellos los protagonistas de los juegos científicos, el aprendizaje deja de ser algo impuesto para ser algo con lo que disfrutar. Además, les entusiasma compartir sus descubrimientos con los padres, familiares y amigos porque por sí mismos, han podido sorprenderse y comprender perfectamente lo que están llevando a cabo.
Muchos padres deciden, acertadamente apostar por juguetes de ciencia con los que enriquecer las vivencias de sus pequeños, y es que ¡hay muchísimo por aprender!
Quizás descubriremos nuevas habilidades para en nuestros hijos o quizás despertaremos nuevos intereses en ellos como por ejemplo la geología o la biología…

Sentosphère, en su línea de juegos de tipo científico, apuesta por juguetes experimentales como la cristalización de los materiales o la creación de materiales viscosos llevando el laboratorio a casa.
En Science4you están especializados en los juegos de ciencia y ofrecen artículos muy interesantes como kits para construir un coche solar, cohetes como los que van al espacio o un divertido juego para localizar huellas dactilares y resolver casos como la policía científica.

Resumiendo, los juguetes científicos además de divertir, enseñan mucho porque dan a los niños la oportunidad de dejar de ser sujetos pasivos para pasar a ser sujetos activos que experimentan, observan, huelen y tocan para adquirir conocimientos de una forma directa, de modo que el impacto de lo aprendido es mucho mayor.



